No, el covid no ha mutado para ser menos letal: por qué hay menos enfermos graves

5

Médicos italianos desataron la polémica al observar que los nuevos pacientes de covid-19 tenían menos cantidad virus, pero en realidad el SARS-CoV-2 no ha sufrido mutaciones relevantes.

No, el covid no ha mutado para ser menos letal: por qué hay menos enfermos graves 1
(Foto: EFE)

La pandemia nos está dando un respiro, al menos a los países que la sufrimos antes y tomamos medidas contundentes. Con altibajos y pequeños rebrotes, los nuevos contagios, los ingresos hospitalarios y los fallecimientos van descendiendo de forma generalizada en toda Europa. ¿Todo es gracias al confinamiento? Hay quien cree que puede haber motivos adicionales que explican esta evolución del covid-19.

El médico italiano Alberto Zangrillo, responsable de cuidados intensivos en el Hospital San Raffaele de Milán, ha levantado una enorme polvareda al afirmar en la RAI (la televisión pública italiana) que “el virus, prácticamente, desde el punto de vista clínico, no existe más”. Su afirmación se fundamenta principalmente en un estudio de su colega Massimo Clementi, director del Laboratorio de Microbiología y Virología de ese mismo centro y profesor de la Universidad Vita-Salute, que ha analizado a 200 pacientes.

Según explica Clementi al diario Corriere della Sera, al comparar la carga viral de los pacientes actuales con los que tenían en marzo, la cantidad de virus es mucho menor y también su capacidad para replicarse. “Ahora estamos viendo una enfermedad diferente de la que vimos en pacientes en marzo o abril”, asegura, “la brecha es abismal”, porque no hay pacientes en las UCI, hasta el hospital llegan pocos y “todos con síntomas leves”. No obstante, reconoce que esto no significa que el virus haya mutado hacia una forma menos virulenta –carece de pruebas–, sino que pueden haber influido otros factores, como unas “condiciones ambientales más favorables”.

El revuelo ha sido tan importante que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) ha tenido que salir a desmentir estas conclusiones.»Debemos ser excepcionalmente cuidadosos para no dar la sensación de que, de repente, el virus ha decidido ser menos patógeno por su propia voluntad. Ese no es el caso en absoluto», ha declarado Michael Ryan, director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias.

Sin embargo, no es la primera vez que algunos médicos italianos realizan este tipo de comentarios. Ya a principios de mayo el epidemiólogo Massimo Ciccozzi aseguró en una comparecencia en el Senado de la República que el coronavirus “pierde contagiosidad”. Otros expertos respaldaron esta afirmación en los medios de comunicación especulando con diferentes argumentos, desde que el virus esté mutando a que le afecte el calor. No obstante, nadie tiene pruebas de que el SARSCoV2 sea ahora diferente, sólo observaciones clínicas de que la enfermedad no parece ser tan letal.

El virus sigue siendo el mismo

Agustín Valenzuela, virólogo y director del Grupo Inmunología Celular y Viral de la Universidad de La Laguna, asegura en declaraciones a Teknautas que está por demostrar que el supuesto nuevo virus, con cuadros de covid-19 menos letales o severos, tenga una secuencia distinta a la del que circulaba en febrero o marzo. “De momento, esa observación no tiene una base genómica ni virológica que indique que estamos frente a la emergencia de una cepa viral no letal”, comenta.

De hecho, todo apunta a que el coronavirus es muy estable, de acuerdo con las secuenciaciones genéticas que realizan los científicos en todo el mundo y que comparten a través de la base de datos GISAID. Aunque un virus evoluciona continuamente, por el momento ni siquiera se puede hablar de que haya generado cepas diferentes a la original, según los expertos. Por lo tanto, no sería sustancialmente diferente como para considerar que pueda ser más o menos virulento.

“La tasa de mutación es muy baja, así que esa hipótesis de los médicos italianos es bastante descartable”, afirma Ismael Mingarro, directivo de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular (SEBBM) y catedrático de la Universidad de Valencia, que trabaja en un proyecto sobre las proteínas de la envuelta de SARS-CoV-2.

Desde un punto de vista evolutivo, cree que tampoco tiene mucha lógica pensar en una rápida transformación del virus, precisamente, porque ha sido muy eficaz en su propagación. Como los virus necesitan células para replicarse, si son demasiado letales para su hospedador, tienen menos posibilidades de diseminarse, así que a largo plazo permanecen las versiones menos agresivas del patógeno. “En algunas infecciones virales, se van seleccionando cepas menos virulentas y que se propagan más, pero en este caso ha tenido mucho éxito desde el principio”, afirma.

Por eso cree que las observaciones clínicas de los médicos italianos tienen una explicación más lógica al margen del propio coronavirus. “Puede que los pacientes tengan una menor carga viral, simplemente, porque llegan pronto a consulta. Al comienzo los afectados no sabían lo que tenían y cuando aparecían en los hospitales ya sufrían con una fuerte neumonía, pero ahora se hacen más test y se diagnostican antes”, apunta.

Una falacia estadística

Iván Moreno, médico internista y miembro de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), coincide plenamente en esa percepción y, además, cree que estamos ante una “falacia estadística” fruto de la drástica reducción de pacientes en estas últimas semanas. “Hay menos casos circulantes y, por lo tanto, también hay menos casos graves. Los hospitales se colapsaron porque había dos millones y medio de contagios, según el estudio de seroprevalencia, pero el porcentaje que nos llegaba era bajo con respecto al total”, explica. Por eso, ahora que hay pocos contagios, apenas se registran pacientes graves.

“A veces nos agarramos al pensamiento mágico, incluso médicos y científicos se apuntan al razonamiento de que el virus ha cambiado y ahora es menos agresivo o que nos va a dejar en paz porque no le gusta el calor”, reflexiona este experto. Pero lo único cierto es que “la epidemia está mucho más controlada, con pocos casos y pequeños brotes”.

Otra hipótesis, muy relacionada también con esa menor circulación del virus, indica que ahora existe una menor carga viral en el ambiente. Es decir, que “no es lo mismo subir a un autobús con un infectado que con cuatro”. Sin embargo, algunos especialistas creen que esta idea puede explicar que se produzcan menos contagios, pero no creen que tenga incidencia en la gravedad de los pacientes.

A menudo se utiliza la expresión “carga viral” para hablar de cosas diferentes: la cantidad de virus que tiene un paciente y la cantidad de virus que hay en un ambiente. Con respecto a la segunda, hay quien prefiere hablar de “carga infectiva”, porque hace referencia a la cantidad de virus necesaria para enfermar, que puede variar para cada persona (por su genética o sus defensas) y según la situación (no es lo mismo un lugar ventilado que uno cerrado). Estar expuesto a una mayor carga infectiva podría ser decisivo para contagiarse, pero “no condiciona el pronóstico”. Así que, una vez infectado, el paciente tendrá más o menos carga viral en función de cómo evolucione el virus en su organismo.

Al margen de que esa carga viral ambiental pueda tener o no alguna incidencia sobre las observaciones clínicas de los médicos italianos, Valenzuela cree que todo se puede explicar como efecto del confinamiento. “Hemos controlado el virus en centros hospitalarios, dejándolo en casa. Ahora estamos saliendo con mascarillas y mejor concienciados con la higiene y el distanciamiento social”, así que “la facilidad de transmisión e infección se ha rebajado”. Asimismo, “sabemos identificar mejor a los sintomáticos leves, y a graves incipientes, por lo que todos estos factores unidos pueden ayudar a que tengamos esta sensación epidemiológica de un virus o cuadros covid-19 menos graves, más manejables”, sin que el virus en sí mismo haya sufrido modificaciones significativas.

¿Mutará en serio en el futuro?

El hecho es que hasta ahora las variaciones, que ocurren por azar, se detectan ‘in vitro’ en los laboratorios, pero no están mostrando una diferente contagiosidad, persistencia ni virulencia en el ser humano. “Mutaciones siempre hay, aparecen espontáneamente incluso en un mismo paciente, pero en la mayoría de los casos son insignificantes”, afirma Mingarro. Además, en este caso, “una de las proteínas que codifica tiene capacidad de corrección de errores, con lo cual, la tasa de mutación es todavía más baja que en virus similares”.

Por eso, aunque la teoría dice que es posible que se produzca una mutación importante, “yo diría que en este caso no es muy probable”. Según el investigador de la Universidad de Valencia, es probable que antes de que eso suceda lleguen a desarrollarse “varias vacunas que se irán perfeccionando con el tiempo”. Para entonces, “quizá se seleccione naturalmente alguna cepa que sea menos virulenta, pero ya le prestaremos menos atención”.

“El virus se adapta, pero más que a las personas, a las situaciones”, afirma Moreno. Por eso, no descarta que la presión epidemiológica a la que sometemos al virus con el distanciamiento social, acabe por seleccionar una mutación que, por ejemplo, le permita permanecer más tiempo sobre determinadas superficies, ya que no encuentra células humanas en las que replicarse tan rápido como hasta ahora. Sin embargo, “cuando esto sucede, suele ser a costa de perder otras capacidades. Por ejemplo, hay bacterias que se han hecho más resistentes a los antibióticos pero no son tan virulentas”.

En su opinión, el hecho de que se hable mucho de las posibles mutaciones del virus puede ocultar intereses que van más allá del ámbito científico. “¿Por qué en China tenían menos muertos que aquí? Algunos virólogos chinos dirán que el virus ha mutado, pero quizá es porque ellos no estaban contabilizando bien los fallecidos y en realidad el virus era igual de virulento que en otras partes del mundo”, aventura.

5 COMENTARIOS

  1. El otro día escuché a un científico en la televisión diciendo que el virus había rebajado su virulencia (perdón por la cacofonía redundante).
    Eso es peligrosísimo, dado que la gente que tiene ganas de creérselo se basará en ello para descuidar sus precauciones y actuar irresponsablemente.

      • Que va, no tiene que ver con lo que yo piense. Tiene más bien que ver con la necesidad imperiosa de tener que cubrir contenidos 24/7 en una sociedad que parece que se alimenta de la información como si fueran hamburguesas del McDoanld. Eso crea la necesidad imperiosa de buscar a supuestos expertos que dicen cosas sobre temas que aun no están estudiados, que hacen suposiciones y de editores que editan cosas que dicen esos expertos poniendo grandilocuentes titulares.

    • se llama ciencia, y aunque no te lo creas, no va de opiniones.

      Eso no es ciencia:
      «No obstante, reconoce que esto no significa que el virus haya mutado hacia una forma menos virulenta –carece de pruebas–, sino que pueden haber influido otros factores, como unas “condiciones ambientales más favorables”.»

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here